[Un poeta letraherido como es Iñaki Echarte Vidarte, que escribe libritos tristes y atormentados durante los tiempos que le permite su trabajo en la Casa del Libro. Curro Cañete. Vanity Fair.]

(estás en mi blog personal; aquí cuelgo las noticias que aparecen sobre mi trabajo literario. si quieres conocer mis opiniones sobre literatura o sobre el mundo en general te espero en un extraño en md)




foto: paco rosso

martes, 30 de diciembre de 2008

los cuentos de una ciudad perdida entre olvidos

[publicado en avellanías]
[una reseña del libro que publicará Baile del Sol en 2009]


"¿Crees que alguien puede enamorarse en un gesto?", "Con el tiempo crece la ausencia, con la distancia crece el olvido". Iñaki Echarte Vidarte, 1977, Pamplona-Iruña, narra en Blues y otros cuentos, su primer libro de inédito, sobre la pérdida, el desencuentro urbano cotidiano, la ausencia y la nostalgia. El "otro" como inasible en relaciones efímeras de sexo fisiologico mutilado de sentimiento, como un encuentro interracial en Lavapiés.

A través de técnicas y métodos modernos de escritura como el intertexto o el metatexto, la acumulación o aglomeración de cosas y sucesos en el texto, aparentemente sin conexión; relámpagos de erotismo alumbran el descubrimiento de la sexualidad o el homoerorismo de un joven nadador, no la perdida de la inocencia, sino el descubrimiento de un universo de emociones y soledad; sensaciones latentes en un cuerpo joven, ávido: el descubrimiento del amor y la búsqueda de un destino.

Este joven escritor Navarro es un caso raro en el gremio literario actual, plagado de historias de chaperos amantes de "grandes" escritores o de presentadores de television de pronto metidos a escritores; él es como un personaje de sus propios cuentos, triste y bello; vive y duerme entre libros que le llegan encomendados para que reseñe en su revista virtual que publica bajo un seudonimo o alter ego http://www.alexlootz.com. Es asi que su página se vuelve espejo, turbio a veces, empañado por las lágrimas o el sueño sobre el teclado del ordenador, y una larga TTTTTTTTTTTTTTTTT que se repite infinitamente en la pantalla.


Héctor Avellán.
Madrid,noviembre 2007

domingo, 14 de diciembre de 2008

fiesta hank over / y +


[publicado en hankover/resaca]


FIESTA HANK OVER
Como uno está ya muy mayor y la resaca dura dura (una resaca que parece más forjada con Viagra que con cerveza y gin-tonic), todavía hoy me encuentro algo espeso, así que me voy a autocanibalizar y repetir a propósito de Hank over , la segunda edición y la fiesta, lo que ya dije en esta, en Gruta 77.Hace ya muuuuuuuchos años, cuando escribí uno de los primeros cuentos que me publicaron, Parpadeos, me pagaron por él en la revista El Europeo, que dirigía Alberto García-Alix, 50.000 pelas, es decir, casi lo que yo ganaba por entonces en todo un mes en la fábrica. Así que pensaba que, en esto de la literatura, todo iba a ser coser y cantar. Después ha resultado que no, que nunca –o muy pocas veces-me han vuelto a pagar semejante cantidad por un cuento, pero, desde luego, lo que sí me ha dado la literatura han sido tesoros que no se pueden comprar con dinero, empezando por mi propia compañera, Anabel, y en consecuencia, nuestros dos pequeñajos, Hugo y Malen, o todos los amigos que a lo largo de estos años he ido haciendo. Hank over ha sido una de esas tesoros: gracias a esta antología he conocido a un montón de personas maravillosas, muchos de ellos estuvieron el domingo en la fiesta -y otros no, y los eché de menos-, con muchos que aún no había hablado en persona, tuve tiempo de compartir cervezas y conversaciones, siempre un poco a salto de mata (Esteban Gutiérrez, Iñaki Estévez, Javier Das, Deborah Vukusik, Franco di Merda –te tuviste que haber quedado a ver a La Banda del abuelo, compañero, el ruido llegó con ellos -, los otros pieles rojas de La banda del abuelo, David Refoyo y Mario Crespo, el chico de Ekintza Zuzena y el de Lima (no recuerdo vuestros nombres. es culpa mía, soy un melón), Angel González Glez, el Kebran... Seguro que me dejo gente, perdón... Y los reencuentros, Lukas, el gran Lukas, ese pedazo poeta y animal de escenario, JAB y Marta, recién llegados de Londres –seguro que JAB escribe un montón de historias suculentas en su blog-, Sofía, expuesta a las balas con un vestido rojo sangre, Nacho Abad y sus increíbles historias en habitaciones de hotel, Petisme, huracán humano, Iñaki Echarte y sus casi dos metros de piel, Kike Suárez (si hubiera que encarcelar a alguien como culpable de toda esta movida él merecería cadena perpetua), Josu Arteaga, con la cara pintada y sin ella, y su chica y su pequeño Jerónimo ya preparado para la batalla, dentro de la tripa de su madre… Y, por supuesto, Vicente, mi hermano Vicente…¿Que qué tal estuvo la fiesta? Hasta donde yo recuerdo, bien, muy bien, pero los recuerdos me vienen en flasazos, como fotos, así que lo mejor será que sean ellas las que hablen por sí solas.Y yo, ahora, sigo curándome la resaca, creo que esta vez tendré para largo, necesito un tiempo, descansar y volver a ponerme con mis cosas, mis libros, los niños… Escribir. Un abrazo a todos y gracias, hijos e hijas de Satanás.
Patxi

[imagen de abeja con orejas de lobo]



y ade+:

Una ciudad llamada Perdición
El viento que agita la cebada
Escrito en el viento
En silencio
Un extraño en md
Here comes the Sun
El Kebran
Abeja con orejas de lobo

sábado, 13 de diciembre de 2008

dónde está wally/iñaki?

[foto encontrada en abeja con orejas de lobo ]
Juego: mi cuerpo está escondido entre la gente. Sólo se ve mi cabeza. Una pista: Marinilla me mira de abajo a arriba.

jueves, 11 de diciembre de 2008

mi vida en heterolandia: explicar lo sencillo.

[publicado en dosmanzanas.com]

¡Qué pereza da explicar ciertas cosas! Sobre todo si son tan sencillas que claman a ese cielo en el que tanto piensan aquellos de tan dura mollera. Que sí, que la familia tradicional está compuesta de padre, madre e hijos heterosexuales, claro, no te vayan a salir desviados y desvíen a toda la familia en bloque. Pero el mundo ha dejado de ser tradicional. Parece que no se enteran de eso.
Vivimos en un mundo moderno, tecnológico, en el que los mensajes, incluso los de aquellos que nos condenan al infierno, se transmiten inmediatamente a todo el mundo a través de la televisión e internet, en el que la gente se comunica enviándose mails y sms, ellos incluidos. Por algo han abandonado sus pulpitos y han salido a la calle y a los medios de comunicación. Me da la sensación que no critican esos avances porque los necesitan, y así los usan, para expandir sus garras. Sin embargo no les gusta, les parece mal, les horroriza que dos chico o dos chicas se deseen y quieran firmar un contrato para asegurar su futuro común. Les parece fatal que alguien se quiera cambiar de sexo porque cada vez que se mira al espejo y ve lo que “dios” le ha dado tiene ganas de morirse. Quizás eso es lo quiere: que aquellos a los que odian se mueran de desesperación. Pues que sepa que somos felices, a pesar de ellos, a pesar de tener que escuchar a todas horas que somos unos enfermos, que no nos merecemos lo que los demás tienen. Que sepan que lo que nos hace felices no es tener, poseer. Lo que nos hace feliz es tener la conciencia tranquila. Y que nos da igual que ellos tengan amantes, masculinos y femeninos, que sus acólitos tengan miles de hijos (por pareja), que debe ser un horror, pero que ellos verán.
Quizás estemos perdidos, puede ser, pero no queremos que nadie nos salve; no lo(s) necesitamos. Que ni se nos acerquen, que pueden contagiarnos su mezquindad, que pueden destrozar nuestro sistema de valores, que pueden convertirnos en seres tan aburridos, tan fuera de tiempo y lugar como ellos
Dicen que no somos tradicionales. Gracias por contarnos cosas que ya sabemos. Como si fuera algo por lo que arrepentirse. Somos modernos, somos conscientes de lo que somos y estamos orgullosos de ello. Avanzamos, nos adaptamos a los tiempos, a nuestros deseos, a aquello que nos da la felicidad. Intentamos arreglárnoslas con lo (poco) que tenemos. Con la ayuda de aquellos que nos quieren. Solucionamos nuestros problemas sin machacar a los que tenemos alrededor, interesándonos por lo que nos rodea y ayudando al prójimo (nosotros sí), cuando es necesario. Construyendo un nuevo mundo.
Nos parece (relativamente) bien que queráis vivir en un pasado lleno de privilegios, que tengáis miedo a perderlos. Pero nos parece mal que no dejéis evolucionar a los demás, que nos intentéis controlar, poner cercos, reprochar, criticar.
Me parece tan sencillo de explicar, tan obvio, tan natural como la vida misma. Será que ellos son más “complicados” que el resto.
Iñaki Echarte Vidarte.